Viaje misionero alrededor del mundo- 1.2 Loyola y San Sebastián
Loyola
En la escalinata, la cordial acogida de las Hijas de María,
que nos conducen a la Santa Casa, la casa que fue de Iñigo de Loyola, la casa
que es ahora de la Compañía de Jesús.
Y el guía explicaba: “Aquí oraba el santo, aquí se convirtió…”
caminando por donde él caminó recordaba sus palabras a Javier: “¿De qué sirve
al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?”
Rezamos y oímos el himno ignaciano. Llamé a Bérriz desde las
Esclavas…, Bérriz, Bérriz cada vez más lejos…
Y ¡Adiós Loyola!, quisiera
llevarme algo de ti, quisiera llevarme “el buscar en todo la mayor gloria de
Dios”
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| Loyola- Conversión de San Ignacio |
San Sebastián
Cogimos el tren Urola, y en Zumaya cambió de vía. Llamamos
mucho la atención, somos nueve religiosas con el blanco hábito mercedario y
viene también con nosotras mi hermana Lola. A nuestro vagón sube D. Luis
Sierra, que quiere acompañarnos hasta Donostia. Con él y mi familia hice un
viaje muy distinto hace 25 años para entrar como postulante en el Convento de
Bérriz. Corría el tren, corrían nuestros recuerdos y se iban quedando la costa
y el mar.
Llegamos a San Sebastián la mañana calurosa del 6 de agosto
de 1928 y esperamos en la estación el eléctrico de Hendaya. Ya en la frontera
empezó el interrogatorio: “¡A China!...? ¿Y qué van ustedes a hacer en
China?...Contesté que éramos misioneras…
Que ¿a qué íbamos?
¿Lo sabemos nosotras? ¿Sabe el viento lo que lleva en sus alas cuando
arranca semillas y gérmenes fecundos y los traslada inconscientemente a
regiones apartadas donde arraigan, florecen y dan fruto?
Que ¿A qué íbamos? Seremos savia del árbol de Bérriz,
fecundada por el ESPIRITU.



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