2016/02/27

VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO. CAP XII- CAMINO DE VUELTA: 4-DESPEDIDAS EN SAIPAN


4- DESPEDIDAS EN SAIPAN

Grupo de pequeños del Colegio de Saipán cantando el Himno antes de entrar a su clase. (foto actual)

A las seis de la mañana viene el P. Pons a celebrar la Santa Misa, a la que asistimos muy conmovidas la Comunidad de Saipán, la h. María Loreto, Lola y yo. Es la Misa de Santo Tomás apóstol, que tiene una liturgia devotísima y enteramente apropiada a nuestra gran fiesta. Comienza el Introito diciendo: "Nimis honorificati sunt amici tui, Deus..." Y es verdad; demasiado nos honra el Señor a nosotros, sus amigos, queriendo establecer su morada dentro de la nuestra...
Terminado el último Evangelio, se vuelve el celebrante y, todo conmovido, nos dice que no puede resistir al deseo de dirigirnos unas palabras que acaban de inspirarle la liturgia y las conmovedoras circunstancias del acto. Y, en efecto, va glosando el Introito con suma delicadeza, aludiendo después a la reprensión de Nuestro Señor Jesucristo al santo Apóstol... "Porque me viste, Tomás, has creído ; bienaventurados los que sin verme creyeron". Hace después resaltar la oportunidad con que Jesús quiere hacer compañía a las misioneras, el mismo día en que yo debo ausentarme. No poco me conmueve a mí este pensamiento, llenándome de gratitud...

Durante todo el día recibo visitas de despedida. Esta buena gente, tan sencilla y cariñosa; quiere testimoniarme lo mucho que me ama ; y, además de molestarse en venir, traen los regalos que pueden, llenándonos la casa de frutas y otros comestibles.

Me ha caído muy en gracia el presente de los consejeros: cada uno ha traído, ataditos en el pañuelo, tres o cuatro huevos frescos para que los coma yo en el viaje... El Sr. Pangelinan me ha echado un discurso por todo lo alto: lo traía muy bien preparado, pero a veces se atascaba.
Después de terminar uno de sus más brillantes períodos, ha echado por caminos llanos diciéndome que si encuentro en España santos de hijos desobedientes que se los mande y me agradecerá mucho. Trabajo me ha costado caer en la cuenta de que quería láminas representando la muerte del justo y la del pecador, para con ellas enseñar gráficamente a sus hijos el fin que aguarda a los buenos y a los malos.
Relato lleno de afecto de la M. Margarita, a las hermanas que se quedan a una distancia enorme de Bérriz, "a la buena gente, tan sencilla y generosa" del pueblo, a los Consejeros con sus palabras, regalos y peticiones...y en el corazón las palabras de Jesús: "bienaventurados los que sin verme creyeron"