2014/05/18

Viaje misionero alrededor del Mundo: 10,2 -EL PUEBLO ME ESCUCHA



M. Margarita, sentada en el centro, su hermana Lola, las Hermanas, con una familia.

 El pueblo nos esperaba para la Misa, que fue celebrada por el P. Fáber. Antes, el P. superior Pons explicó el fin con que veníamos y lo obligado que ellos quedaban de bendecir a Dios por este beneficio. La iglesia rebosaba y hasta asistieron los protestantes. ¡Qué hermosos cánticos! Cantaban a cuatro voces sin acompañamiento de armonio, con tal afinación y gusto, que aquel grupo de cantores parecía un verdadero orfeón.Terminada la Misa, se expuso el Santísimo Sacramento y cantaron el “Te Deum”.


Salimos de la iglesia en dirección a la casa provisional de las Hermanas, que es la que antiguamente sirvió de residencia al Sr. Obispo. Nos seguía todo el pueblo. Al verle venir, el  P. Superior me invitó a decirles, desde el balcón, cuatro palabras que el P. Berganza traduciría en ponapé.

Imagínese aquel cuadro: en el balconcito de la casa, las Hermanas con el Padre misionero; debajo, a la sombra de los tupidos árboles que casi cierran el horizonte por aquel lado, los ponapenses, vestidos con sus trajes domingueros, fijos los ojos en el balcón, en cuclillas unos y los demás en pie, aguantando el horrible calor del mediodía, pero con el gozo y ansiedad pintados en sus rostros. 

Les dije muy pocas cosas pero muy salidas del corazón: que agradecíamos en el alma el recibimiento cariñoso que nos hacían, que veníamos muy contentas desde España para consagrarnos a ellos, y para ayudarles a ir al cielo, y que al volver a mi país diría que en estas islas apartadas hay muy buenos y nobles corazones que aman a Dios de veras... Acaso les diría algo más; no me acuerdo; eran demasiado fuertes las impresiones recibidas y apenas podía coordinar ideas.

Este es el primer encuentro de la M. Margarita y las hermanas con el pueblo de Ponapé. A ambos, pueblo y hermanas se les ve muy emocionados...Tantas veces, en Bérriz, habían hablado las hermanas de ir a Ponapé...ahora ya estaban para quedarse. La M. Margarita, acostumbrada a hablar dice: "Les dije muy pocas cosas pero muy salidas del corazón"

2014/05/10

Viaje misionero alrededor del Mundo: 10,1-DESDE PONAPÉ EL JARDÍN DEL PACÍFICO



10.1 ACOGIDA EN PONAPÉ
 



De Truk a Ponapé tardamos 36 horas, que se nos hicieron largas, por el gran deseo de llegar. Saludamos con gozo el gran peñón negro que avanza en el mar a la entrada de la isla. Esto es un verdadero jardín que cualquiera creería cultivado por hábiles manos. ¡Qué hermosa vegetación, qué fantástico paisaje a cualquier sitio que uno vuelva los ojos!

Llegamos al puerto y aquello era un hormiguero de indios que nos esperaban cantando afinadísimamente. Al verlos y oírlos se me hizo un nudo en la garganta, y la emoción que ya desde lejos era grande, crecía por momentos. Hubiera querido abrazarlos a todos y cada uno…
Para recibirnos muchos vinieron desde las más lejanas islas, y como nuestra llegada se retrasó por el temporal, tuvieron que dormir bajo un mal tejado, y sabe Dios lo que comerían.

Apenas pisamos tierra, el pueblo abrió calle y una Sra. belga Mme. Estreit me ofreció un hermoso ramo de flores, dándonos la bienvenida. Los indios seguían cantando; muchos, a nuestro paso, con los ojos llenos de lágrimas, se arrodillaban…
Yo quería decirles algo, y como no sabía otra cosa, les saludaba con el “kachelelia”, que ellos repetían gozosamente.

Fuimos a la iglesia, hermosa y como una catedral, mucho mejor que la de Saipán y no puede compararse con la modestísima de Truk.

Al mirar al mapa parece que todas las Islas están cerca. Veamos el viaje de la M. Margarita y las hermanas, en un barco. De Japón hicieron un largo viaje a Saipán, que no se ve en este mapa, pues es del archipiélago de las Marianas, que está más al Norte.
Luego en varios días llegaron a Truk (Chuuk), y de viaje otra ver a Ponapé (Pohnpey) que parece que está al lado y tardaron 36 horas. El tema de los viajes de días es un elemento más de la vida misionera que aumenta la lejanía y soledad...pues ¿cuándo llegará otro barco a Ponapé? Menos mal que ahora la tecnología nos ha acercado, pero no es lo mismo...
Leamos en este párrafo como la M. Margarita expresa sus sentimientos de admiración y cariño al conocer a sus queridos hijos carolinos...Eso es tener un alma misionera...