2014/07/29

Viaje misionero alrededor del Mundo: 10-5 NUESTRA CASA EN PONAPÉ

Nueestra casa en Ponapé




Las hermanas que aquí quedan se trasladarán a la otra casa el próximo enero. Van a vivir en el que fue convento de las Madres alemanas, pero están reformándole mucho: alrededor de la casa, a la que han añadido varias dependencias, han puesto una galería espaciosa que la transforma por completo. Desde ella se disfruta el panorama espléndido de los cocoteros y de la vista del mar. 
En edificio aparte, que también perteneció a las religiosas alemanas, está el Colegio, y a dos pasos del convento, lo que fue, y también ahora será, internado de las niñas.

 La finca es grande: llega hasta el mar y habrá sitio, abundante para criar gallinas, cabritos y conejos. Tienen la iglesia muy cerca, y con Jesús por, vecino, consejero y guía..., no sé qué puede faltar aquí.


Cuando se trasladen a la casa, es decir, con el año nuevo, comenzarán su apostolado, que espero en Dios será de mucho fruto. Las niñas de Ponapé sabrán de amor maternal dentro de poco tiempo: ya se nos acercan cariñosas y dan grandes rodeos por pasar junto a nosotras, como si adivinaran lo mucho que las amamos y el deseo que sentimos de hacerlas buenas cristianas. 

Para comenzar a aprender el Ponapé hemos traído a casa dos muchachitas de trece y catorce años respectivamente. Se llaman Ana y Catalina; la primera es la hija de Luis; parece muy dulce, muy buena y es amiga de toda piedad. Catalina es más revoltosa; habla por los codos y no sabe estarse quieta. Es sobrina de la anciana Carmen, que tantos servicios prestó a  la Misión.

La M. Margarita nos describe la nueva casa en Ponapé. Esta vez hay suerte, pues utilizan la casa, colegio e internado de las religiosas alemanas que se habían marchado. No se le escapa nada, desde la vista al mar hasta los conejos...y su espíritu miaionero: " Las niñas de Ponapé sabrán de amor maternal y lo mucho que las amamos..."

2014/07/23

Viaje misionero alrededor del Mundo: 4-Fiestas en Ponapé




"Hemos llegado a Ponapé en tan buena coyuntura que, por razón de las fiestas que los japoneses celebran por la coronación del Emperador, han tenido los indios sus danzas típicas y las han hecho con desusada solemnidad. Las celebración de la gran plaza que V.R. conoce, delante del Gobernador de la isla y de los reyes de Kiti, Metalanim y U, y de innumerables indios y japoneses.

A manera de tribuna, levantaron una especie de barraca con techo de nipa; allí se colocó la gente principal y allí, junto al rey de Kiti, nos hizo sitio el swanji o primer ministro de Kiti. Salieron a bailar por orden las cuadrillas de los cinco reinos, todas muy numerosas, de ochenta o más indios a la vez. En una de ellas tomaban parte ciento veinte y danzaron con verdadera maestría. Había que ver aquellos hombres fornidos con sus trajes en forma de saya corta, hecha con la guía de la palmera del coco y teñida en colores diversos, pálidos unos y de un solferino fuerte los más! En la cabeza una corona del tono de la saya y alrededor del cuello largos y bonitos collares de piedrecillas extrañas.

Yo traté de filmar una de las danzas; ellos se dieron cuenta y se les conocía lo contentos que estaban. Al terminarla, se me acercó uno de los principales con una lanza en la mano y me la ofreció en señal de agradecimiento.
Las danzas, acompañadas de un canto lúgubre, tienen sabor muy guerrero y se conoce son de tiempos antiquísimos; a mí me gustaron extraordinariamente. Por la tarde de este mismo día vinieron a casa varios indios acompañados de Carmen, su antigua catequista, y me ofrecieron dos sayas de las que lucieron en el baile, un sombrero de los que ellos fabrican y dos pollitos...
Uno de los indios era Melchor, el ayudante de Misa del Padre Luis, que ahora es un mozo de lo más gallardo, con ojos de inocencia y candor. Habla un poco de español, y me encargó saludara a V. R. Por supuesto, Carmen y sus amigos me dijeron lo mismo con gran encarecimiento.

A Carmen y a las otras mujeres que con ella venían, les di unos grandes cuadros de la Santísima Virgen que traje de España; tenían colores vivos y les gustaron mucho. A los indios se me ocurrió ofrecerles unas filarmónicas y, al verlas, hasta los viejos se abalanzaron a ellas y marcharon por el bosque tocando todos a la vez y riendo con estrépito". 

La M. Margarita sabe compartir la alegría y goza con las danzas nativas, y a la vez les admira y les ofrece también sus regalos bien apreciados por ellos.
Hoy 23, víspera de su día, gozara contemplando la fiesta que las hermanas, amigos y pueblo disfrutarán en Bérriz, el la que habrá música, teatro, danzas y por supuesto merienda. Nos unimos a ellos...









2014/07/11

Viaje misionero alrededor del Mundo:10,3-ENCUENTROS CON AMIGOS




Por la tarde, tuve el gusto de conocer y saludar al bonísimo Domingo, el gran amigo del P. Luis. De veras que es bueno y sencillo, y le guarda una ley al Padre Luis, que, de seguro, si le oye, se le saltan las lágrimas de alegría. En su castellano sui géneris nos dijo que él quería ser servidor de las Hermanas, que le pidamos cualquier servicio y que todos los días ruega a Dios para que vuelva usted a la isla donde tanto se le quiere. El pobre desea escribirle, pero nos dijo, después de dar mil vueltas al sombrero que traía en las manos, que no le escribe porque no sabe el tratamiento que hay que dar a usted...Yo le quité los escrúpulos, y espero llevarme a España una carta suya, que usted apreciará seguramente más que la del mayor magnate.
Desde esta primera visita trajo regalos: piñas, bananas, huevos, etc. Al día siguiente volvió con su mujer; una buena moza de agradable tipo y cara muy expresiva, ataviada con un traje de color de rosa que es todo lo que hay que ver. Elisabeth no sabe castellano; nos entendimos con la mímica y valiéndonos de su marido como intérprete. Trajo nueve grandes cangrejos pescados, por ella misma en el mangle.

También ha pasado por aquí Donato, el filipino, con dos de sus hijos y Sofía, su mujer. Ella trajo un gallo para las Madres y el mayorcito de los niños, un racimo de bananas.
Se sentaron y hablamos despacio; él, a su modo, nos dio a entender que no sabía decirnos cuánto era su agradecimiento por nuestra venida, y que nunca nos pagarán los naturales el sacrificio que hemos hecho de nuestras vidas para bien de sus almas. Esto del sacrificio de nuestras vidas nos lo dijo textualmente bajando mucho la cabeza dejando correr dos lagrimones que revelaban la grandeza de su alma hermosísima.
Después hablamos del Padre Luis, y aquí fue el brillar de los ojos de Donato y Sofía y el decirnos que tenían preparado un retrato para  y que hiciera yo el favor de traérselo, porque eso de mandarlo por correo les parecía muy aventurado. i i Con tantos mares como había de cruzar !

Después de hablar a todos, la M. Margarita estra en relación con algunas familias. Impresiona su sencillez y agradecimiento expresado en sus regalos. Ellos se dan perfecta cuenta del sacrificio de la vida misionera...

2014/07/02

50 años de la Región MMB de África


El 17 de junio de 1964 llegaron las tres primeras misioneras a Elisabethville (Hoy Lubumbashi) capital de Katanga en la República Democrática del Congo.

Las hermanas de África celebraron la Eucaristía y fiesta en Likasi, rodeadas de todos loa amigos.
Todo las comunidades  MMB, nos unimos para dar gracias a Dios por estos 50 años de MISIÓN.

 El comienzo de la Misión, ENLACE

 Haz clic en el enlace anterior para conocer a las primeras hermanas, y la Misión que el Sr. Obispo les confió.
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