2016/06/18

VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO- CAP.12: 8-Shangay-Wuhu por el río Azul

VIAJE MISIONERO-
CAP.12: 8-Shangay-Wuhu por el río Azul



Salimos medio sordas de aquella baraúnda; montamos en auto con el P. Iruarrízaga y vamos camino de Zi-ka-wei, casa de los jesuitas. Apenas echamos a andar, nos pregunta el Padre cuándo esperamos salir para Wuhú.
—En cuanto haya barco, Padre; lo antes posible.
—Pues barco tienen ustedes hoy y mañana.
—Entonces, si hay pasajes, salimos hoy mismo.
Oído esto, para el auto delante de la agencia; le esperamos unos momentos, y vuelve con los pasajes en la mano. Alegrísimas de la oportunidad con que hemos llegado, charlamos y reímos con sus ocurrencias, y antes de pensar en ello nos encontramos ante el conocido puente que da entrada al convento de Madres Auxiliadoras. Saludamos a las MM. Provincial y Superiora, que se muestran interesadísimas por saber noticias de nuestro viaje a las islas; se lo referimos a grandes rasgos; visitamos a Jesús Sacramentado; cenamos con el P. Iruarrízaga, y... de nuevo al auto que ha de conducirnos a otro muelle y a otro barco desconocido.
Es el "Suiwo", de la "Indo-China Steam Navigation C°". Nos despedimos después de inspeccionar la cabina, que es bastante buena, y el modesto saloncito que hace oficios de comedor, fumador y salón de señoras. El pasaje se reduce a cinco jóvenes chinos que parecen estudiantes; una jovencita alemana que viaja sola y dos matrimonios americanos que, a juzgar por las trazas, son pastores protestantes, con sus respectivas pastoras y pastorcitos. No entablamos conversación con ellos; con la joven alemana, sí.
ENERO 8 (martes). —El frío nos obliga a quedarnos en la cabina, impidiéndonos gozar del bonito paisaje con que se adorna el río Azul en sus dos riberas. Desde la ventanilla del camarote, vemos algo, a ratos. Las orillas de este gran río piérdanse muchas veces de vista, dando la sensación de que nos hallamos en alta mar. Las aguas, de un color cenagoso, tienen más flujo y reflujo de lo que yo me hubiera imaginado.
Durante todo el día no se ha visto en lontananza más que una montaña; la costa, bajita y con bastantes árboles, una línea grisácea perdida a trechos entre la niebla.
ENERO 9 (miércoles). —Para las nueve y media llegamos a Nanking, que es una bonita población de aspecto europeo, con grandes fábricas que denotan la importancia de su industria, y mucho movimiento de barcos chinos, japoneses, franceses e ingleses. Aquí fueron los grandes desastres del año pasado contra los extranjeros.

No hay espera, no hay descanso, si hay barco hoy mismo...Esta es la M. Margarita, decidida, en marcha hacia lo que hay que hacer sin disculpas...y comienza su entrada en China por el río Azul. Las hermanas la esperan ya.

2016/06/11

VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO- CAP. XII,7- TOKYO- SANGHAI

XII, 7- TOKYO- SHANGHAI




El 4, viernes, nuevas despedidas: dejamos a las Hermanas de Tokyo para tomar el tren que ha de llevarnos hasta Kobe.

Pasamos por Kyoto, la ciudad sagrada, sin poderla saludar por estar, aún dormida en las sombras de la noche. Apenas divisamos por entre los empañados cristales algunos tejados típicos blanqueados por la fuerte helada nocturna.

Osaka, la gran urbe de dos millones de habitantes, empieza a desperezarse a nuestro paso acariciada por los primeros rayos del sol. Altísimas montañas cubiertas de nieve, pinares, fábricas' enormes, extensos arrozales y multitud de edificios japoneses y europeos pasan delante de nosotros en vertiginosa carrera, sin darnos tiempo a parar la atención en ningún detalle.
En un taxis vamos al muelle, donde está fondeado el "Nagasaki-Maru”; es un buen correo de seis a ocho mil toneladas que hace el recorrido de Kobe a Shanghai en cuarenta y ocho horas. Es de la misma compañía "Nippon Yusen Kaisha" que nos ha llevado a las islas. No admiten más pasajeros que de primera y tercera clase; por eso vamos en primera, con unos diez caballeros y señoras americanos y otros tantos japoneses y chinos.

La mar nos recibe con calma; pero, apenas salimos de Nagasaki, se revuelve furiosa y zarandea al barco sin compasión.
Lola y yo bajamos al comedor tan serenas como siempre. Está casi desierto; somos las únicas que hemos bajado, no sólo entre las señoras, sino aun entre todos los pasajeros. La noche., muy intranquila. Amanece con tendencia a mejorar el tiempo, y entramos en Shanghai con una mar muy mansa y un sol espléndido.

Nos obligan a abrir el baúl, y sospechan de dos cajas de latón bastante grandes que en él llevamos ; están repletas de estampas, rosarios y medallas... No miran más.
También les cuesta dejar pasar el aparato de filmar que yo llevo.

La M. Margarita sigue con su diario de viaje. Ella que entró en el Monasterio de Bérriz para ser monja de clausura, se está recorriendo el Mundo. Ahora, después de visitar a la misión de Micronesia, pasa de nuevo por Japón para ir a la primera misión, la de China.
Para eso, viaje y viaje en los medios del año 1929. Ella no se queja nunca y mira todo con ojos nuevos.