2014/01/20

8.5-Viaje misionero alrededor del Mundo: Riesgo de naufragio.





1929, OCTUBRE 29 (lunes). —A las nueve de la mañana pita el barco y al momento echamos a andar. Los boys nos previenen de que encontraremos la mar movida y bailaremos al compás de las olas... Parece que van a equivocarse, porque la encontramos en relativa calma, aunque se ve que hay algo de mar de fondo. 
Al anochecer crecen las olas de un modo imponente, y ya de noche, el estruendo y el movimiento se acentúan. Imposible dormir; el barco brinca como una cáscara de nuez y se oye el ruido de las olas que entran furiosas sobre cubierta...

Así seguimos el martes y el miércoles, creciendo siempre el oleaje, sin poder salir al puente de miedo al remojón de las olas. Sobre cubierta han quitado las lonas y amarrado las sillas de los pasajeros para que no las arrastre la fuerza del mar.
Se siente como una tristeza indefinible en todos los pasajeros y tripulantes. Ya no son sólo los efectos del tifón; estamos envueltos en un terrible temporal que no se sabe lo que durará. 
De Saipán avisan que no se podrá desembarcar aunque arribemos al puerto. Esta noticia, fatal para todos, pero especialmente para los pasajeros que vienen en tercera, los exalta por completo., Vienen hacinados unos sobre otros; en los camarotes los ahoga el calor, y en los puentes no pueden estar porque entra el mar a torrentes. Han pedido al capitán que nos volvamos a Futami porque tienen hambre y hay entre ellos muchos enfermos. ¡Qué caras tienen los niños! La fiebre los devora.
¿Será verdad que no podamos desembarcar en Saipán? iGrande, enorme sacrificio tendríamos que ofrecer a Dios si así fuese!..; Empezamos una novena a la Virgen para que la mar se calme... Está furiosa como nunca la hemos visto; se piensa en el naufragio como cosa muy posible...
Al mediodía los camareros dicen que por toda comida nos servirán sándwich a todo el mundo; ni caldo, ni pan: nada. Como el viaje se prolonga tanto y llevamos diez días en el mar, van agotándose las provisiones, y lo peor es que nadie sabe cuándo llegaremos, porque el "Yawata" va muy despacio luchando contra los furiosos elementos. Vamos al comedor; frente a nuestra mesa come el capitán y toda la oficialidad; siempre les sirven comida japonesa, y ellos manejan los palillos con elegante rapidez; pero hoy no los necesitan. Toman sándwich como nosotros; unos sándwiches, con poquísimo jamón y una sombra de mantequilla...

NOVIEMBRE 1 (jueves). —Hemos dormido sin sobresalto después de tres noches de angustias. La mar en calma perfectísima permite mantener el equilibrio y nos concede Misa y Comunión. ¡Qué felicidad! Solemnizamos con alegría la fiesta de Todos los Santos; los rostros de los pasajeros están radiantes de alegría, mucho más cuando circula la noticia de que llegaremos a Saipán mañana a las doce del día. Te Deum laudamus!
Los pobres pasajeros de tercera parecen cadáveres ambulantes, aunque algo reanimados con la esperanza de desembarcar en Saipán. Los niños lloran mucho, de hambre unos, y otros enfermos. 
Me dan una pena atroz, y más por demostrar les cariño que por pretender aliviarlos, voy a ellos y reparto a chicos y grandes galletas y chocolate Suchard.! Las madres me  enseñan sus chiquitines delgaduchos y llorosos pidiendo algo para ellos; hasta los hombres extienden las manos... Para todos alcanza el regalo, y yo quedo más regalada que ellos por poder compartir lo que teníamos con ellos.
Después de una larga espera en Futami, un viaje arriesgado por la situación del mar...las provisiones se acaban, y teme el no desembarcar en Saipán donde está la primera comunidad de hermanas...tanto esfuerzo para llegar a estos resultados. En medio de este peligro, la mirada de Margarita se detiene en los pasajeros de tercera que parecen "cadáveres ambulantes" y reparte entre ellos las galletas y chocolates que llevaba de regalo para las hermanas y sus amigos...Así es Margarita María.

2014/01/15

Viaje misionero alrededor del Mundo: 8.4-Defendidas del tifón




8.4-Octubre 27 de 1929 (sábado). —La noche ha sido espantable; silbaba el viento con tanta furia, que parecía poderoso para tumbar el barco, defendido como está de altísimas montañas. No salimos hoy; las noticias del tifón son alarmantes y el capitán está resuelto a esperar el tiempo necesario. 
Ya que en la bahía la mar parece un lago, decidimos visitar la isla a pesar de que el tiempo amenaza lluvia. Viene un gasolinero, repleto de gente, y nos disponemos a bajar a él. iPero, qué descensión tan notable! Primero había que ponerse de pie en la borda del "Yawata-Maru", de la que pendía una escala de cuerdas con peldaños de madera, que se movía incesantemente. Sin incidentes mayores, quedamos en pie en el gasolinero y de pie tuvimos que continuar porque estaba repleto de gente. En medio de la bahía cayó un chaparrón de los buenos, y por fin desembarcamos tan frescos. 
La isla está mucho más habitada de lo que parece; tiene calles anchas llenas de casas bajitas, tiendas y mucho arbolado. En las tiendas se vende de todo: comestibles,helados, vestidos, sombreros, tarjetas, corales y joyas. Cada una es un Printemps de París.
La isla cuenta de tres a cuatro mil habitantes, no cristianos, menos un centenar de protestantes después de 30 años de trabajo del pastor. Se apellida Fernández y es hijo de portugués; habla un poco el castellano.

OCTUBRE 28 (domingo). —Seguimos anclados en Futami. Las noticias del tifón no deben ser muy tranquilizadoras; aumentan las rachas furiosas de viento, y la mar, fuera de la bahía, debe estar muy mal
El Sr. Obispo propone celebrar la fiesta de Cristo Rey. Cómo goza el alma pensando que del medio del mar se eleva un canto de amor a Jesús. Hijo de Dios. 
Hace dos años murió aquí, en Futami, una señora americana, buena católica. Inmensamente rica, se sintió en su país atacada de la terrible enfermedad de la lepra y, avergonzada, huyó de allí sin rumbo fijo. Quería sepultarse en algún lugar solitario, y oyó hablar de este puñado de tierra perdido en el mar. Trajo consigo sus criados y el médico de cabecera; edificó una quinta magnífica, y rodeada de cuantas comodidades pudo; llevó con cristiana resignación la terrible cruz de su enfermedad por espacio de diez años. Al acercarse la Pascua, llamaba a un sacerdote católico del Japón, el R. P. Bretón (Mis. Ext.), que reside en Omori, y él le administraba los sacramentos de la confesión y comunión. Quizás esta señora, desde el cielo, atraerá muchas gracias sobre la isla que la vió morir. Nosotras oramos para que Jesús sea pronto el Rey de ella.
La M. Margarita sigue describiendo el tiempo de espera del barco en la Isla de Futami, espera a que pase el tifón. Valientes visitan la isla, bajando por la escalera de cuerdas...y misionera goza en la fiesta de Cristo Rey.

2014/01/03

Viaje Misionero alrededor del Mundo- 8,3 LA ISLA FUTAMI

Isla Futami actual, un magnífico puerto natural


8,3 –LA ISLA FUTAMI

OCTUBRE 26 1929 (viernes). — Vemos tierra muy a lo lejos: es la isla que los naturales apellidan Futami y en el mapa recibe el nombre de Islas Bonín. Contra todas las previsiones de los pasajeros que saben que no se detiene el barco en esta isla, vemos que nuestro "Yawata-Maru" enfila hacia ella trabajosamente en medio de la mar airada. A medida que nos vamos acercando crece nuestra admiración. La, isla, por su prodigiosa forma, es una bahía admirable, un puerto segurísimo que la providencia de Dios ha querido colocar en medio de la inmensidad del Pacífico. A mí me parece que son los brazos de Dios extendidos para abrazarnos y ampararnos de la furia de las olas...

Una cordillera altísima forma el fondo del cuadro; de lejos parecían peñones informes, pero vistos de cerca están cubiertos de hermosa vegetación. La isla tiene forma de herradura, y al pie de las montañas, recostados en sus suaves faldas, hay dos pueblos en miniatura; dos grupos de casitas de madera, acariciadas por las olas, que mueren allí mismo como besando sus cimientos. No permiten los japoneses fotografiar la isla por ser plaza fuerte. Es una lástima; difícilmente encontraremos paisajes de más poética belleza.

Entre dos montecillos no muy altos, de estructura perfectamente cónica, se abre una oquedad que deja ver a lo lejos una serie de ellos desiguales, esfumados por la lejanía y alumbrados por tres lu­ces rojizas de la agonía del sol... No nos cansamos de contemplar este jardín del Pacífico, que da la sensación de un oasis en medio del gran desierto del mar.

El "Yawata" se dispone a fondear sorteando por entre grandes peñascos que dificultan la entrada. Entonces se hace pública la noticia de que seguiremos refugiados hasta que el
telégrafo de Tokyo anuncie que ha pasado el furioso ciclón que a estas horas sale de Saipán y que es el causante de la mala mar que tenemos. Es peligroso afrontarlo con un barco tan pequeño y que en este viaje lleva una sobrecarga excepcional. En tercera van 400 pasajeros entre hombres, mujeres y niños. 
La M. Margarita sabe describir, parece que estamos viendo la Isla Futami, y nos preparamos en el "furioso tifón" que llega  y que va a traer dificultades grandes en este viaje. Nos acordamos de S. Pablo cuando cuenta los peligros que ha pasado por anunciar el Evangelio, y también de los misioneros actuales que llegan hasta el martirio.