Mensaje del DOMUND-5: EL ANUNCIO SE TRANSFORMA EN CARIDAD
El anuncio se transforma en caridad
¡Ay de mí si no evangelizase!, dice el apóstol Pablo (1 Co
9,16). Estas palabras resuenan con fuerza para cada cristiano y para cada
comunidad cristiana en todos los continentes. También en las Iglesias en los
territorios de misión, iglesias en su mayoría jóvenes, frecuentemente de
reciente creación, el carácter misionero se ha hecho una dimensión connatural,
incluso cuando ellas mismas aún necesitan misioneros.
Muchos sacerdotes,
religiosos y religiosas de todas partes del mundo, numerosos laicos y hasta
familias enteras dejan sus países, sus comunidades locales y se van a otras
iglesias para testimoniar y anunciar el Nombre de Cristo, en el cual la
humanidad encuentra la salvación. Se trata de una expresión de profunda
comunión, de un compartir y de una caridad entre las Iglesias, para que cada
hombre pueda escuchar o volver a escuchar el anuncio que cura y, así, acercarse
a los Sacramentos, fuente de la verdadera vida.
Junto a este grande signo de fe que se transforma en
caridad, recuerdo y agradezco a las Obras Misionales Pontificias, instrumento
de cooperación en la misión universal de la Iglesia en el mundo.
Por medio de
sus actividades, el anuncio del Evangelio se convierte en una intervención de
ayuda al prójimo, de justicia para los más pobres, de posibilidad de
instrucción en los pueblos más recónditos, de asistencia médica en lugares
remotos, de superación de la miseria, de rehabilitación de los marginados, de
apoyo al desarrollo de los pueblos, de superación de las divisiones étnicas, de
respeto por la vida en cada una de sus etapas.
Queridos hermanos y hermanas, invoco la efusión del Espíritu
Santo sobre la obra de la evangelización ad gentes, y en particular sobre
quienes trabajan en ella, para que la gracia de Dios la haga caminar más
decididamente en la historia del mundo.
Con el Beato John Henry Newman,
quisiera implorar: “Acompaña, oh Señor, a tus misioneros en las tierras por
evangelizar; pon las palabras justas en sus labios, haz fructífero su trabajo”.
Que la Virgen María, Madre de la Iglesia y Estrella de la Evangelización,
acompañe a todos los misioneros del Evangelio.
Vaticano, 6 de enero de 2012, Solemnidad de la Epifanía del
Señor



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