2013/12/08

Viaje misionero alrededor del Mundo: 8,2- VIAJE A LAS ISLAS EN EL YAMAWATA MARU



8,2- VIAJE A LAS ISLAS EN EL YAMAWATA MARU



OCTUBRE 23, 1929 (martes).

Salimos a la una y media, acompañadas de dos jóvenes japonesas que conocen a la M. María Loreto y no aciertan a separarse de ella. El "Yawata-Maru" es un barco de 4.000 toneladas, de bonito aspecto. Las cabinas, muy cómodas con ventanas al mar. El comedor es capaz para veintidós personas. 
Los puentes están abarrotados de gente. Van a encontrar trabajo y 'refugio en las islas, principalmente en Saipán.

OCTUBRE 24 (miércoles). Fiesta de San Rafael. El "Yawata-Maru" se dispone a salir; son las diez y toda la tripulación está sobre cubierta para despedirse de sus amistades, que ocupan todo lo largo del muelle. 
Aquí las despedidas tienen un sello especial, como de afectos reconcentrados que nadie exterioriza. Son muy contadas las personas que lloran; en el muelle, sólo dos mujeres llevan el pañuelo a los ojos, y en el barco, una joven japonesa da señales de verdadera desesperación. Arroja al mar sus peinetas, se destroza la cara y acaba por caer como inerte sobre una silla con el rostro escondido entre sus brazos; parece que va forzada, sabe Dios con quiénes y adónde.

De lo alto del puente de mando caen serpentinas multicolores, que los amigos de la oficialidad se apresuran a recoger sombrero en mano... Esta despedida tiene mucho de simbólica : parece que la amistad tiende a retener a los que ama con aquel débil lazo de papel que el viento ondea caprichosamente, y a medida que el barco se aleja, forma un puente que parece unir a los que van con los que se quedan. 

Nuestro barquito da una vuelta virando en redondo y marcha cara al sol sobre una mar tranquila y bajo el cielo nublado y triste. Salimos de la bahía de Yokohama sin que la entrada en alta mar sea notoria; las aguas están del todo mansas, como para acreditar al Pacífico de fiel a su nombre.

La M. Margarita y las hermanas pasaron justo un mes en Tokyo. En este tiempo conocieron un poco la sociedad japonesa y mantuvieron un relación con los misioneros y misioneras. La Madre vino de paso y se sintió llamada a fundar una misión en Tokyo. Para ello quedaron cuatro hermanas estudiando el idioma
Ahora se dirigen, en el barco "Yawata-Maru" a fundar la misión de Ponapé, en las Islas Carolinas. El viaje fue bastante difícil, como veremos.