ALUMNAS DEL COLEGIO DE BÉRRIZ TRABAJANDO POR LAS MISIONES
Este
celo misionero naciente de la
M. Margarita buscaba un cauce para desarrollarse y lo
encontró en el Colegio.
Desde 1915, las alumnas tenían relación de oración y
ayuda con la leprosería de Fontilles, Alicante. Recibían visitas de misioneros
que sabían que en Bérriz se oraba mucho por las misiones.
El P. Espinal, sj. destinado a Carolinas
(Oceanía) pidió oraciones y desde entonces se mantuvo una correspondencia con
él.
En
1919 visitaron el Colegio dos misioneros, el carmelita Juan Vicente Zengotita antes de partir a la India (18 de enero) y
el jesuita José Vidaurrázaga al ir a
su misión de Wuhu, China, (13 de septiembre). Les hablaron de la vida misionera
y les pidieron oraciones, sembrando en Bérriz una viva semilla misionera.
Estas dos últimas visitas cambiaron la vida del Colegio. Los
recreos se animaron, la biblioteca se llenó de temas misioneros, y comenzó una
correspondencia con distintas misiones.
Cada mes hubo veladas o conferencias
misionales y se organizaron mejor para poder ayudar con limosnas y oraciones.
El
espíritu misionero llenó la vida del Colegio y dio frutos en la educación de
las niñas: Colaboración, disponibilidad, espíritu de sacrificio, renovación en
la piedad y grandes iniciativas.
Fue un medio poderoso para que las colegialas
hicieran propios los intereses de Cristo y de la Iglesia
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