En 1913, la
M. Margarita acogió con alegría la vocación misionera de
Leonor que fue enviada a Suipacha, Argentina.
Leonor fue a Bérriz a despedirse
de du gemela, el 4 de enero, y se fundieron en el solo anhelo de unirse del todo con Dios.
Con la separación de Leonor, la
M. Margarita ofrece a Dios lo que más quiere, y va con ella,
pues le gusta acompañar a los misioneros con su trabajo, oración y sacrificio.
“A
las 7 te recuerdo mucho pues es la hora de orar por los misioneros, y ya sabes
tú algo de los aficionada que soy a viajar por todo el mundo, y pedir para
ellos ánimo esforzado, celo fervoroso y demás”
La M. Margarita
se adelantó al gran movimiento misionero que surgió en España en 1914, bajo la
inspiración del jesuita Hilarión Gil,
fundador de la revista “El Siglo de las Misiones” y la encíclica “Maximum
illud” del papa Benedicto XV, de
noviembre de 1919.
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