Vocación misionera
“Vivir ocupada únicamente en los
intereses de Jesús, que son la gloria del Padre y la salvación de las almas”
En
su camino de oración, la
M. Margarita avanzó con paso firme, y quiso centrar su vida
en Dios. Su meta fue identificarse con Cristo, viviendo su propia vida.
En 1912
dice en sus apuntes espirituales: “Yo quiero emplear todo lo que me queda de
existencia en el acto de amor más puro a Jesús, quiero vivir olvidada de mí y
ocupada únicamente en los intereses de Jesús, que son la gloria del Padre y la
salvación de las almas”
Su mayor deseo fue crecer en espíritu redentor. Ama a la
Orden, a sus santos y a su espíritu, “que lo es de mucho celo por las almas”. Desea
glorificar a Cristo y darle a conocer en el mundo entero, “Yo no deseo más que
glorificarle en la tierra, como El glorificó al Padre y darle a conocer a los
que me ha encomendado que es el mundo entero”.
Estas inquietudes de
“identificarse con los intereses de Jesús”, “la gloria del Padre” y “la
salvación de las almas”, fueron una constante en ella, el comienzo de una
vocación misionera que la fue llenando y que la comunicaba tanto a las
colegialas como a la comunidad.
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