Viaje Misionero alrededor del Mundo- 8,3 LA ISLA FUTAMI

Isla Futami actual, un magnífico puerto natural


8,3 –LA ISLA FUTAMI

OCTUBRE 26 1929 (viernes). — Vemos tierra muy a lo lejos: es la isla que los naturales apellidan Futami y en el mapa recibe el nombre de Islas Bonín. Contra todas las previsiones de los pasajeros que saben que no se detiene el barco en esta isla, vemos que nuestro "Yawata-Maru" enfila hacia ella trabajosamente en medio de la mar airada. A medida que nos vamos acercando crece nuestra admiración. La, isla, por su prodigiosa forma, es una bahía admirable, un puerto segurísimo que la providencia de Dios ha querido colocar en medio de la inmensidad del Pacífico. A mí me parece que son los brazos de Dios extendidos para abrazarnos y ampararnos de la furia de las olas...

Una cordillera altísima forma el fondo del cuadro; de lejos parecían peñones informes, pero vistos de cerca están cubiertos de hermosa vegetación. La isla tiene forma de herradura, y al pie de las montañas, recostados en sus suaves faldas, hay dos pueblos en miniatura; dos grupos de casitas de madera, acariciadas por las olas, que mueren allí mismo como besando sus cimientos. No permiten los japoneses fotografiar la isla por ser plaza fuerte. Es una lástima; difícilmente encontraremos paisajes de más poética belleza.

Entre dos montecillos no muy altos, de estructura perfectamente cónica, se abre una oquedad que deja ver a lo lejos una serie de ellos desiguales, esfumados por la lejanía y alumbrados por tres lu­ces rojizas de la agonía del sol... No nos cansamos de contemplar este jardín del Pacífico, que da la sensación de un oasis en medio del gran desierto del mar.

El "Yawata" se dispone a fondear sorteando por entre grandes peñascos que dificultan la entrada. Entonces se hace pública la noticia de que seguiremos refugiados hasta que el
telégrafo de Tokyo anuncie que ha pasado el furioso ciclón que a estas horas sale de Saipán y que es el causante de la mala mar que tenemos. Es peligroso afrontarlo con un barco tan pequeño y que en este viaje lleva una sobrecarga excepcional. En tercera van 400 pasajeros entre hombres, mujeres y niños. 
La M. Margarita sabe describir, parece que estamos viendo la Isla Futami, y nos preparamos en el "furioso tifón" que llega  y que va a traer dificultades grandes en este viaje. Nos acordamos de S. Pablo cuando cuenta los peligros que ha pasado por anunciar el Evangelio, y también de los misioneros actuales que llegan hasta el martirio.

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