8.5-Viaje misionero alrededor del Mundo: Riesgo de naufragio.





1929, OCTUBRE 29 (lunes). —A las nueve de la mañana pita el barco y al momento echamos a andar. Los boys nos previenen de que encontraremos la mar movida y bailaremos al compás de las olas... Parece que van a equivocarse, porque la encontramos en relativa calma, aunque se ve que hay algo de mar de fondo. 
Al anochecer crecen las olas de un modo imponente, y ya de noche, el estruendo y el movimiento se acentúan. Imposible dormir; el barco brinca como una cáscara de nuez y se oye el ruido de las olas que entran furiosas sobre cubierta...

Así seguimos el martes y el miércoles, creciendo siempre el oleaje, sin poder salir al puente de miedo al remojón de las olas. Sobre cubierta han quitado las lonas y amarrado las sillas de los pasajeros para que no las arrastre la fuerza del mar.
Se siente como una tristeza indefinible en todos los pasajeros y tripulantes. Ya no son sólo los efectos del tifón; estamos envueltos en un terrible temporal que no se sabe lo que durará. 
De Saipán avisan que no se podrá desembarcar aunque arribemos al puerto. Esta noticia, fatal para todos, pero especialmente para los pasajeros que vienen en tercera, los exalta por completo., Vienen hacinados unos sobre otros; en los camarotes los ahoga el calor, y en los puentes no pueden estar porque entra el mar a torrentes. Han pedido al capitán que nos volvamos a Futami porque tienen hambre y hay entre ellos muchos enfermos. ¡Qué caras tienen los niños! La fiebre los devora.
¿Será verdad que no podamos desembarcar en Saipán? iGrande, enorme sacrificio tendríamos que ofrecer a Dios si así fuese!..; Empezamos una novena a la Virgen para que la mar se calme... Está furiosa como nunca la hemos visto; se piensa en el naufragio como cosa muy posible...
Al mediodía los camareros dicen que por toda comida nos servirán sándwich a todo el mundo; ni caldo, ni pan: nada. Como el viaje se prolonga tanto y llevamos diez días en el mar, van agotándose las provisiones, y lo peor es que nadie sabe cuándo llegaremos, porque el "Yawata" va muy despacio luchando contra los furiosos elementos. Vamos al comedor; frente a nuestra mesa come el capitán y toda la oficialidad; siempre les sirven comida japonesa, y ellos manejan los palillos con elegante rapidez; pero hoy no los necesitan. Toman sándwich como nosotros; unos sándwiches, con poquísimo jamón y una sombra de mantequilla...

NOVIEMBRE 1 (jueves). —Hemos dormido sin sobresalto después de tres noches de angustias. La mar en calma perfectísima permite mantener el equilibrio y nos concede Misa y Comunión. ¡Qué felicidad! Solemnizamos con alegría la fiesta de Todos los Santos; los rostros de los pasajeros están radiantes de alegría, mucho más cuando circula la noticia de que llegaremos a Saipán mañana a las doce del día. Te Deum laudamus!
Los pobres pasajeros de tercera parecen cadáveres ambulantes, aunque algo reanimados con la esperanza de desembarcar en Saipán. Los niños lloran mucho, de hambre unos, y otros enfermos. 
Me dan una pena atroz, y más por demostrar les cariño que por pretender aliviarlos, voy a ellos y reparto a chicos y grandes galletas y chocolate Suchard.! Las madres me  enseñan sus chiquitines delgaduchos y llorosos pidiendo algo para ellos; hasta los hombres extienden las manos... Para todos alcanza el regalo, y yo quedo más regalada que ellos por poder compartir lo que teníamos con ellos.
Después de una larga espera en Futami, un viaje arriesgado por la situación del mar...las provisiones se acaban, y teme el no desembarcar en Saipán donde está la primera comunidad de hermanas...tanto esfuerzo para llegar a estos resultados. En medio de este peligro, la mirada de Margarita se detiene en los pasajeros de tercera que parecen "cadáveres ambulantes" y reparte entre ellos las galletas y chocolates que llevaba de regalo para las hermanas y sus amigos...Así es Margarita María.

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