Viaje misionero alrededor del Mundo: 7- JAPÓN



Bienvenidas a Tokyo

Septiembre 23, 1929


Llegamos a Tokyo a las cinco y media de la tarde del 23 de setiembre, víspera de la gran fiesta de la Merced; la magnífica estación, repleta de viajeros, y en tres autos fuimos a la casa de las Damas de Saint Maur.


Es la hora de la bendición del Santísimo y nos recibe una japonesita, con el ritual japonés de inclinaciones y reverencias profundas. Allí esperamos la llegada del Vicario Apostólico de las Islas, ilustrísimo señor Rego, que providencialmente se encuentra en el Japón.

Es un señor venerable, de larga barba muy nevada, que habla siempre de Dios con mucha unción y se le conoce que tiene una confianza sin límites en su amorosa Providencia. Se muestra muy contento de la fundación de Ponapé; cree que las hermanas recogerán allí frutos abundantes, y dice que debiéramos establecer una Casa en Tokyo... Precisamente yo no pienso en otra cosa. 

Me parece que el Señor quiere que fundemos aquí, que trabajemos mucho por los japoneses y que si lo hacemos, el tiempo se encargará de demostrar que éstos eran los planes de Dios. Además, una casa en Tokyo sería la salvación de las misioneras de las Islas, porque vendrían a descansar aquí los meses de más calor, y harían todas reunidas los Santos Ejercicios, etc. Lo veo necesario: Jesús, cuya es esta obra, la llevará adelante.

Las Damas nos ofrecen el coro para que toda la fiesta de mañana esté a nuestro cargo. Ensayamos la Misa de Angelis, el himno de la Orden y algunos motetes.

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