VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO- XIII. 3- WUHÚ, CHINA
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| Wuhu, CHINA, Hermanas y alumnas, Presentandinas |
1929, ENERO 13 (domingo).—Vamos a Misa a la catedral y tengo
ocasión de admirar la calle que a ella conduce.
En el corto trayecto que hay de Seng-mou-yen, nestra casa, al Tien-chu-tang, Catedral, se encuentran varios mendigos.Entre ellos está el pobre Santiaguito: un muchacho todavía joven, deficiente, que es el hazmerreír de todos los golfillos de Wuhú.
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Muchas veces le pintan la cara y se divierten de mil maneras, pues no sabe defenderse ni huir de ellos; pero, debajo de los harapos que cubren su cuerpo, late un corazón sensible a las muestras de afecto, y es agradecido a las personas que se las prodigan. Nuestras hermanas pasan junto a él todos los días y, al darle la limosna, le dirigen unas palabras de compasión y cariño, que son para él como el rayo de luz que alegra, luce y calienta. Por eso, cuando las ve de lejos, sonríe- dulcemente y extiende hacia ellas los dos brazos en ademán de seguirlas, con una expresión indefinible de alegría.
Frente a la portería del Tien-chu-tang está el renombrado dispensario del H. Otaegui repleto de parroquianos desde el alba hasta que anochece.
La catedral, sobre una gran escalinata de piedra, aparece
esbelta y airosa dando cara al caudaloso río Azul. Es grande, de tres naves; en
el cuerpo central, un biombo fijo, de madera, divide la iglesia en dos partes.
A la derecha se colocan los hombres y a la izquierda las mujeres. De los
grandes arcos de los costados penden faroles chinos de aspecto antiguo. En las dos
naves laterales hay capillas dedicadas a los Santos de la Compañía de Jesús;
allí, a la izquierda, está el gran San Ignacio, el jovencito Berchmans, los
mártires del Japón; Claver, el esclavo de los esclavos... Es muy de la Compañía
esta iglesia. En el altar mayor, el Patriarca San José, en un retablo sencillo.En el corto trayecto que hay de Seng-mou-yen, nestra casa, al Tien-chu-tang, Catedral, se encuentran varios mendigos.Entre ellos está el pobre Santiaguito: un muchacho todavía joven, deficiente, que es el hazmerreír de todos los golfillos de Wuhú.
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Muchas veces le pintan la cara y se divierten de mil maneras, pues no sabe defenderse ni huir de ellos; pero, debajo de los harapos que cubren su cuerpo, late un corazón sensible a las muestras de afecto, y es agradecido a las personas que se las prodigan. Nuestras hermanas pasan junto a él todos los días y, al darle la limosna, le dirigen unas palabras de compasión y cariño, que son para él como el rayo de luz que alegra, luce y calienta. Por eso, cuando las ve de lejos, sonríe- dulcemente y extiende hacia ellas los dos brazos en ademán de seguirlas, con una expresión indefinible de alegría.
Frente a la portería del Tien-chu-tang está el renombrado dispensario del H. Otaegui repleto de parroquianos desde el alba hasta que anochece.
ENERO 14 (lunes)). —Visito y conferencio largo rato con el P. Superior Zenón Arámburu, mi antiguo y desconocido corresponsal. Es amable, discreto y lleno de dulce gravedad.
ENERO 15 (Martes) —Recibo cable de Bérriz contestando a mi pregunta
sobre el camino que hemos de emprender al regreso. Dicen que escoja entre
Transiberiano o Vancouver, pero después de bien pensado nos decidimos volver
por vía Suez.



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