VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO- XIII. 2- WUHÚ, CHINA





CHINA (Composición posterior de alumnos)

10 ENERO 1929
Pasados los primeros transportes, me doy cuenta de que un grupo de niños canta a nuestro alrededor el "Jesu Corona Virginum" en un latín del todo ininteligible, pero que así y todo conmueve por completo el alma.
Las futuras presentandinas, actuales alumnas de las hermanas, me saludan cariñosas con un "Buenas-noches" que han debido de costarles un triunfo. Son dieciocho, casi todas jovencitas, de mediana estatura, pálidas, con buenos mofletes y alegría en los ojos. Visten traje negro bien forrado de mienhua ; unas pantalón, y otras saya, con ancha chaqueta y una cadena de plata de la que pende la medalla de la Virgen. Con ellas hay dos maestras presentandinas muy amables y corteses. 
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El recibidor y portería están engalanados con faroles, guirnaldas y otros adornos de puro gusto chino...

Despedimos a las niñas .y vamos a cenar; es decir, vamos a reunirnos, a mirarnos, a persuadirnos de que estamos juntas las que hace dos años que no nos veíamos y a tan larga distancia hemos estado.

ENERO 11 (viernes). —Me levanto ya repuesta y recibo visita del Sr. Obispo y P. Superior. El Sr. Obispo entra mañana en Ejercicios , y quedamos en que, cuando salga de ellos, hablaremos despacio. Por la tarde saludo a los Padres Barreiro, Videgain y Muguiro con el H. Elorduy. Su conversación no puede ser más edificante y fervorosa, relatando las persecuciones del año pasado, los peligros en que se vieron, y la Providencia con que el Señor los sacó triunfantes de todos sus enemigos. Da gusto oír hablar a estos siervos de Dios tan humildes, tan abrazados con la cruz de Nuestro Señor Jesucristo.

ENERO 12 (sábado). —Fiesta en el Colegio. Con una voluntad de oro han preparado las niñas una funcioncita en mi honor.
El acto se celebra en una de las clases, que está muy adornada, con inscripciones verticales, guirnaldas y farolillos. En el centro de la sala hay un gran telón que la divide en dos partes :para las artistas y los espectadores.
Antes de la representación me entrega una niña un bonito cartapacio con el escudo de la Merced pintado en la pasta. En la primera página está copiada la música de un canto que ellas han sacado y que, traducido, dice así:

"Venerable Madre Comendadora, persona grande:
Nosotras hoy te damos las gracias de una manera especial,
pues tú, Madre gran persona, has sufrido no poco
al venir de España al Japón y a la China.

Tú de veras amas a los chinos, pues para el bien de ellos
has hecho el sacrificio de darnos estas virtuosas y hábiles Madres
que hacen de Madres buenas de nuestras alumnas.
Son realmente, compasivas: de día y de noche están desvelándose por nosotras
sin reparar en molestias y solicitudes.

Son realmente hijas dignas de la Madre Comendadora, gloria de tal Madre.
Son valerosas apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo,
así que se puede decir aquí lo del buen árbol,
y estas Madres son el buen fruto de tal árbol.
Recibe, pues, nuestros parabienes y nuestras gracias".

Con estas sencilla palabras nos relata la M. Margarita su encuentro con China, nuestra primera misión: Las hermanas, apenas nombradas; las Presentandinas, congregación local, encomendadas para su formación a las hermanas; las alumnas que le obsequian con una fiesta; el Sr. Obispo y misioneros.
Dentro de esta sencillez se descubre su emoción en el encuentro con su primera misión. 




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