VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO-12,3: COLEGIO DE SAIPÁN
Viaje Capítulo XII- CAMINO DE VUELTA: 3-APERTURA DEL COLEGIO DE
SAIPÁN
Para las nueve de la mañana ya están los alrededores del
Colegio llenos de gente; son las alumnas que vienen con sus mamás, tías,
hermanas y demás personas de su familia. Se les ordena en filas, no sin
trabajo, y van ocupando el fondo de la clase las parvulitas, mientras las
mayores se sientan en los pupitres y bancos.
Comienza el acto con la invocación del Espíritu Santo y un
canto a la Santísima Virgen cantado por las mismas alumnas. Luego, la
consagración a Nuestra Madre, leída en alta voz por el P. y repetida por los
asistentes, después de lo cual el P. de la Fuente se dirige al pueblo y, en
chamorro, le exhorta a bendecir a Dios por el beneficio que hoy le hace de tener
un Colegio dirigido por religiosas para la educación de sus hijas. Se canta
luego el himno Mercedario; y se marchan los Padres.
Comienza la tarea de repasar listas y examinar a las niñas
en la lectura y escritura, a fin de hacer la división de secciones. Hay trabajo
para todo el día.
Esta misma noche se, recibe la noticia de que el 20 (mañana)
llega de Yap el barco, y el 21 sale para Yokohama. Con esto determinamos preparar
todo lo necesario para la celebración de la primera Misa en la capillita del
Colegio. ¡Qué prisas, qué afanes y qué entusiasmo tan fervoroso!
Ha quedado un oratorio que parece un estuche; limpio,
sencillísimo... El gótico altar, con sus afiladas torrecillas, no tiene más
adorno que el trabajo delicadísimo de sus bajorrelieves representando alegorías
eucarísticas; seis macizos candelabros y el crucifijo a juego, colocado sobre
el sagrario; sobre éste, e incrustado en la pared, el nicho recubierto de
damasco azul y encerrando en él a la Inmaculada. Esta noche dormimos poco; el
ansia de que Jesús llegase como Rey a posesionarse de su humilde trono,
ahuyenta el sueño.
La M. Margarita, tiene la alegría de inaugurar en su primer viaje el Colegio de Saipán. Con que detalle cuenta el trabajo de preparación: "¡Qué prisas, qué afanes y qué entusiasmo tan fervoroso!" Ahora ya puede viajar, sabiendo que las hermanas van a continuar su obra, en aquellas lejanías, pero con el cariño de los nativos, y con la oración de Bérriz



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