Juan Pablo II, una roca de oración


“Buscan comprenderme desde afuera pero yo puedo ser comprendido sólo desde dentro”. Lo confió una vez el mismo Juan Pablo II, que el primero de mayo próximo será beatificado durante una celebración presidida por Benedicto XVI.Lo recordó el 25 de febrero pasado mons. Slawomir Oder, postulador de la causa de beatificación de Karol Wojtyla, durante una conferencia llevada a cabo en Roma ante el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum. 
Del Papa polaco, mons. Oder subrayó sobre todo “el auténtico don y gusto y alegría de la oración” que constituían la práctica constante e irrenunciable en el encuentro con Dios, en donde se sumergia como verdadero místico.

Era la oración “el aire que respiraba, el agua que bebía, la comida que lo nutría”. Tanto que para Juan Pablo II “la primera tarea del Papa hacia la Iglesia y el mundo es la de rezar”.Y es “de la oración – agregó Oder – que nacía la fecundidad de su actuar” y “la capacidad de decir la verdad sin miedo, porque quien está delante de Dios no tiene miedo de los hombres”.
Pero también ha sido el compromiso con el cual el Papa “permaneció siempre fiel, hasta las horas de su agonía”, consumada en la enfermedad, “en un silencio que hablaba más que la palabra” y que reivindicaba “el derecho a la existencia que la sociedad de lo efímero esconde con verguenza”.“Millones de personas en el mundo – recordó Oder – conservan en la memoria la imagen transmitida por la TV, del Papa de espaldas en su capilla privada, abrazado a la cruz durante la celebración del Viernes santo”.

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