VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO- XIII. WUHÚ, CHINA
LLEGADA A WUHÚ, CHINA. ENERO 1929. Escribe la M. Margarita M Maturana
Transcurren largas horas antes de la llegada a Wuhú. Se nos
había dicho que desde Nanking la distancia es de tres horas, y echando esos cálculos, cerramos las maletas para las
tres de la tarde y salimos al puente creyendo encontrarnos frente al deseado
muelle de Wuhú ; pero, Nos dice el sobrecargo que no estaremos en él hasta las
siete de la tarde. El frío nos obliga a volver a las cabinas, y en ellas
esperaremos. Por fin, a las siete se nota ese movimiento peculiar de la
tripulación cuando se acerca un puerto. iQué gritería en un gran pontón que
queda frente a nuestro barco!
Salimos al puente y tropezamos con las hermanas Auxilio Urízar y Echániz, que aguardan
nuestra llegada con el hermano Otaegui. Nos abrazamos con una alegría difícil
de describir.
El Hermano se entiende con los maleteros, y vamos pisando
con tiento para no dar un paso en falso, pues la noche es oscura y muy
desconocido el terreno que pisamos. Ya están los pus-pus preparados: montamos
formando una comitiva del todo oriental y entramos triunfantes en la ciudad de
Wuhú, que se esconde de nosotras en una completa oscuridad.
Yo quiero ver algo de Wuhú, pero apenas si veo unas pocas
tiendas mal iluminadas en las que parece se venden artículos bien variados.
Me llama la atención una hilera de pollos desplumados que, brillantes cual si
los hubieran barnizado, cuelgan en forma de cortina desde el techo. Las calles
son retorcidas y estrechas, con una losa en el centro, que sirve de acera.Llegamos al Seng-mou-yen, nuestra casa; ya está abierta la puerta.
NOTA- LA FUNDACIÓN DE LA MISIÓN DE WUHÚ, por la H. Mª Isabel Artadi. "Historia del Instituto"
La primera expedición misionera de Bérriz se dirige a Wuhu.
Wuhu, una ciudad en el centro de China, en la provincia de Anhuei. Centro comercial, con un puerto- importante sobre el río Azul, enlace de comunicaciones entre Shanghai y Hunan. Hasta Wuhu llegaban los barcos franceses que comerciaban con el pueblo chino.
La ciudad, un pueblo viejo chino, grande, polvoriento, de calles estrechas y orillas del río cargadas de negociantes. Sus trescientos mil habitantes en movimiento hacia una única dirección ¡el comercio!...en ese silencio activo que tan bien saben hacer los orientales.
Y no solo el comercio del arroz; toda la riqueza de la provincia de Anhuei afluía a sus diques donde se amontonaban cargamento de té, algodón, cáñamo, seda, plumas, granos, madera...el animadísimo puerto veía partir, todas las mañanas, barcazas con sus remolcadores, repletos de gente. Y en el río Azul, vaporcitos y barcos de vela cobijaban a millares de familias que nacían y vivían en el agua.
En este Wuhu, escogido por las Mercedarias de Bérriz, para estrenarse en su apostolado misionero, se dirigieron las seis monjas que rompiendo las rejas del convento, salieron de él el 19 de Setiembre de 1926: las HH Mª Begoña Dochao, Auxilio de Ma Urizar, Expectación Echániz, Josefina Bilbao, Encarnación Vicandi y Aurora Chopitea.
Salieron de Bérriz el 19 de Setiembre y llegaron a Wuhu el 5 de Noviembre de ese mismo año de 1926.



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