VIAJE MISIONERO ALREDEDOR DEL MUNDO. CAP XII- CAMINO DE VUELTA: 4-DESPEDIDAS EN SAIPAN
4- DESPEDIDAS EN SAIPAN
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| Grupo de pequeños del Colegio de Saipán cantando el Himno antes de entrar a su clase. (foto actual) |
A las seis de la mañana viene el P. Pons a celebrar la Santa
Misa, a la que asistimos muy conmovidas la Comunidad de Saipán, la h. María
Loreto, Lola y yo. Es la Misa de Santo Tomás apóstol, que tiene una liturgia
devotísima y enteramente apropiada a nuestra gran fiesta. Comienza el Introito diciendo:
"Nimis honorificati sunt amici tui, Deus..." Y es verdad; demasiado
nos honra el Señor a nosotros, sus amigos, queriendo establecer su morada
dentro de la nuestra...
Terminado el último Evangelio, se vuelve el celebrante
y, todo conmovido, nos dice que no puede resistir al deseo de dirigirnos unas
palabras que acaban de inspirarle la liturgia y las conmovedoras circunstancias
del acto. Y, en efecto, va glosando el Introito con suma delicadeza, aludiendo
después a la reprensión de Nuestro Señor Jesucristo al santo Apóstol...
"Porque me viste, Tomás, has creído ; bienaventurados los que sin verme
creyeron". Hace después resaltar la oportunidad con que Jesús quiere hacer
compañía a las misioneras, el mismo día en que yo debo ausentarme. No poco me
conmueve a mí este pensamiento, llenándome de gratitud...
Durante todo el día recibo visitas de despedida. Esta buena
gente, tan sencilla y cariñosa; quiere testimoniarme lo mucho que me ama ; y,
además de molestarse en venir, traen los regalos que pueden, llenándonos la
casa de frutas y otros comestibles.
Me ha caído muy en gracia el presente de los consejeros:
cada uno ha traído, ataditos en el pañuelo, tres o cuatro huevos frescos para
que los coma yo en el viaje... El Sr. Pangelinan me ha echado un discurso por
todo lo alto: lo traía muy bien preparado, pero a veces se atascaba.
Después de
terminar uno de sus más brillantes períodos, ha echado por caminos llanos
diciéndome que si encuentro en España santos de hijos desobedientes que se los
mande y me agradecerá mucho. Trabajo me ha costado caer en la cuenta de que
quería láminas representando la muerte del justo y la del pecador, para con
ellas enseñar gráficamente a sus hijos el fin que aguarda a los buenos y a los
malos.
Relato lleno de afecto de la M. Margarita, a las hermanas que se quedan a una distancia enorme de Bérriz, "a la buena gente, tan sencilla y generosa" del pueblo, a los Consejeros con sus palabras, regalos y peticiones...y en el corazón las palabras de Jesús: "bienaventurados los que sin verme creyeron"



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