Viaje misionero alrededor del Mundo: 8-Siguen buscando casa
El tiempo se está pasando con la búsqueda de la casa el Tokyo; tiene que visitar
a las Hermanas...sigue su búsqueda activa, hasta que por fin encuentra la solución...
OCTUBRE 5 (viernes). —Por primera vez sentimos un
ligero terremoto. Hace el efecto de la trepidación del barco cuando la hélice
empieza a moverse.
OCTUBRE 6 (sábado). —Nos ofrecen una casa recién construida,
monísima, por 120 yenes al mes. Por si nos conviene; por si lo del Sr.
Arzobispo fracasa, vamos a verla.
Vamos a pie y, en la misma calle
de este Colegio de Futaba, vemos una casa, también desalquilada, bastante
capaz, de un solo piso y con largas galerías. Es oscura, porque han edificado
alrededor dejándola ahogada, y no sé si es por la poca luz, me hace el efecto
de que tiene que ser húmeda. En cambio, me seduce el jardincito que tiene
rodeando la casa; es pequeño, pero muy mono. Es cara. Piden 180 yen y tiene la
entrada muy escondida: lo demás, la fachada es genuinamente japonesa...
Vamos a la otra: a la que
teníamos que ver, ojeada por Naito, Está en una buena calle , no muy
concurrida y aún no la han terminado: iQué bonita! Tiene el aspecto de un
chalecito medio japonés, con dos pisos. Está edificada en una altura y
sobresale por encima de los otros edificios; así es que está llena de sol y
alegría. Quedamos entusiasmadas y decididas a alquilarla si lo de Sekiguchi no
resulta, como tememos.
Trazamos nuestros planes : mañana
irá el P. Fáber a Palacio; dirá que hemos encontrado una casa muy a propósito,
nos dirán que les parece muy bien, y en dos días amueblamos la casita y dejamos
instaladas a las Madres antes de salir para las islas. ¡Cuánto gozamos con este
programa!
OCTUBRE 7 (domingo). —Hacemos retiro. Visita del P.
Fáber: nos dice que la profesora de francés de la Emperatriz, Vizcondesa de
Lasalle, quiere dar lecciones de español y que acaso sea discípula nuestra...
OCTUBRE 8 (lunes). —El P. Fáber trae
triunfante la admisión escrita del Sr. Arzobispo, que quiere, además, que edifiquemos
en sus terrenos... Te Deum laudamus! Por la noche, sin pérdida de
tiempo, hacemos los planos.



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