23 de mayo: Instituto misionero: Mercedarias Misioneras de Bérriz
“Nos
ha concedido la S.
Congregación de Religiosos la transformación pedida.
¡Laus Deo! ¡Qué pronto, qué suavemente! Lo comunico
al Consejo y a las capitulares. ¡Digitus Dei est hic! Me encuentro rebosando gratitud. Por la noche oración
extraordinaria para dar gracias, pedir que acabe felizmente lo que aún
falta y encomendar al P. Vidal. Al pedir por la Orden suspéndeme el deseo
grande de que sea muy útil a la Iglesia.”
La M. Margarita contó para esta transformación con personas que le
prestaron su mejor ayuda: Los jesuitas PP. Chalbaud,
y Vidal, que residían en Bilbao y Roma respectivamente y el P. Zameza, que la orientó en todos sus
pasos. El mercedario, P. Manuel Sancho,
fue su director espiritual durante más de 7 años.
De acuerdo con la comunidad presentó a Roma, la
solicitud para transformarse en Congregación, si es posible, conservando el
título y privilegios de la Orden.
En enero de 1930 llegó la respuesta, en que se aceptaba la transformación
en Instituto de votos simples, pero se requería las cartas comendaticias de los
Obispos de Japón, Wuhu, Islas Marianas y Vitoria y una votación secreta de las
hermanas, ante el Obispo de la Diócesis o su delegado.
Presidida por el Arcipreste de Durango, Francisco de Abaitua, delegado del Obispo
de Vitoria D. Mateo Múgica, tuvo lugar
la votación, el 22 de marzo de 1930. Las 94 hermanas, profesas, novicias y
postulantes, dijeron SÍ a la transformación.
Esta unanimidad admirable, en la
que se veía la intervención de Dios, movió a la Sagrada Congregación
a conceder lo que las religiosas pedían, el 23 de mayo de 1930.
El P. General les escribió el 2 de
agosto felicitándoles… “Es la palabra de la Iglesia, que les incorpora
oficialmente en la vida misional en todas las latitudes del mundo…el hecho de
conservarles la denominación de Mercedarias con todos los privilegios y gracias
de la Orden dice…que cabe perfectamente dentro del marco de nuestra amada Orden
el inmenso programa de las Misiones católicas”



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